La ‘nueva’ electricidad que nos permitirá vivir en un mundo sin cables Imprimir

LA ‘WITRICIDAD’ SE APROVECHA DE LOS CAMPOS MAGNÉTICOS

21/03/2010 El Confidencial - Carlos Camino

La ‘nueva’ electricidad que nos permitirá vivir en un mundo sin cables

Bajo de las mesas de su casa y de su oficina seguramente se encuentre una auténtica selva de cables difícil de desenmarañar. Un estorbo cada día mayor en los hogares, cuyas tomas de electricidad se ven rodeadas progresivamente de hilos y más hilos que buscan desesperadamente la electricidad para alimentar los crecientes cachivaches electrónicos que inundan nuestras vidas.

 

Deshacernos de semejante estorbo es un sueño que cada vez está más cerca gracias a la electricidad inalámbrica o witricidad (witricity, una palabra derivada de wireless electricity). Witricity es también el nombre de una empresa pionera en el campo, dirigida por los investigadores del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT) que dieron forma a esta teoría.

 Si Newton tuvo su manzana, Marin Soljacic, científico del MIT, tuvo un móvil. A las tres de la madrugada, un teléfono despertó a Soljacic porque su batería se estaba agotando. “Siempre se me olvida cargar el móvil y siempre me doy cuenta cuando empieza a sonar de madrugada”, afirma este profesor, “entonces, me dije: Sería genial si el móvil se cargase solo”.

Con este pensamiento en la cabeza, Soljacic se puso manos a la obra y, después de estudiar a fondo la cuestión, logró iluminar una bombilla a dos metros de distancia sin la ayuda de ningún cable ¿Por arte de magia? No, por campos magnéticos.

La transmisión de electricidad de un punto a otro es posible gracias a dichos campos. De esta manera, si queremos recargar nuestro móvil sin necesidad de cables, bastará con colocarle una bobina de cobre que esté sintonizada con otra, enganchada a su vez a la corriente. Una experiencia que se puede repetir con varios aparatos, ya sea en la misma habitación o en otra cercana, ya que las paredes son invisibles para los campos magnéticos.

El procedimiento, por supuesto, no es nocivo para la salud ya que no se utilizan métodos radiactivos para transmitir la energía, y los campos magnéticos “interactúan de manera muy débil con los organismos biológicos”, según advierte la compañía.

La empresa, en la que también trabajan otros profesores del MIT responsables de la experiencia, como John D. Joannopoulos y Peter Fisher, trabaja desde que se hizo pública la experiencia en 2007, para solucionar las imperfecciones de la técnica. Por el momento, la witricidad no ha logrado una efectividad del 100%, mientras que su rango de alcance se reduce a unos pocos metros, por lo que todavía tendremos que sufrir los paisajes llenos de postes de electricidad.

El desconocimiento, una baza en contra

Tras la publicación de la experiencia en Science, el MIT corrió a patentar esta tecnología. A raíz de esto, Soljacic, que figura en la patente, fundó la empresa Witricity que, por el momento, cuenta con sólo 15 empleados. Una cifra algo pequeña para iniciar una revolución que cambie el aspecto del mundo.

Sin embargo, la empresa no es pesimista y es consciente de que el camino es largo y pasa porque las grandes compañías de productos electrónicos apuesten por el sistema. De esta manera, según CNN, Witricity espera anunciar su primer acuerdo de asociación a finales de 2010.

En una entrevista concedida a este medio, El CEO de la compañía, Eric Giler, afirma que su principal problema es que la gente desconfía de este sistema por desconocimiento. “La gente piensa que estamos haciendo que la electricidad vaya por el aire, eso existe y se llama rayo, y a nadie le gusta estar cerca de ellos”.

La mejor medicina contra los escépticos es demostrar el valor de la witricidad con hechos. Así, Eric Giler demostró en Oxford este verano que la electricidad inalámbrica conseguía hacer funcionar un televisor y tres teléfonos móviles en una misma habitación. En esta línea, la compañía china Haier presentó el pasado mes de enero una televisión sin cables. Unos pequeños movimientos para abrir las puertas del futuro.